domingo, 20 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
EL COLOR DEL PARAÍSO
Mohammad es un niño ciego como de 8 años que estudia en un instituto especial en la que nos muestro las imágenes de cómo todos los niños ciegos conviven, se desarrollan, estudian y tienen otras capacidades, por ejemplo, Mohamed tiene su oído al triple desarrollado de lo que nosotros llamamos “normales”. Cuando llegan las vacaciones de verano los padres deben de recoger a sus hijos para pasar juntos las vacaciones, pero el padre del niño no llega a tiempo, mientras el niño disfruta con el entorno, Hashem llega y observa a su hijo sin que éste lo note. Aprovechándose de la situación, el papá pregunta a los encargados de la escuela si existe alguna posibilidad de dejar al niño en la institución, ya que no quiere llevárselo a casa pero ante la negativa de los encargados del Internado se lo tiene que llevar a casa.
El niño se pone triste al pensar que no irán por él, mientras espera escucha y siente lo que hay a su alrededor. Mohammad es muy sensible y le gusta la naturaleza. A pesar de ser una persona linda y adorable, su padre se avergüenza de él. En su familia vive tanto el rechazo como la aceptación incondicional. El padre no lo acepta pues para él es una maldición de Dios, un fracaso personal. Lo ve como una amenaza a su futura boda, lo que busca realmente es alejar al niño lo más pronto posible y para alejarlo de casa lo pone de aprendiz con un carpintero. El papá hace una serie de cosas por la familia de su prometida olvidándose de hablar con su hijo para saber cómo se siente, decirle si le quiere y si le extraña, solo la abuela es quien lo adora y lo cuida, es con quien él tiene comunicación pues a ella le expresa sus sentimientos.
El carpintero le abraza y le da la confianza y el cariño que el necesita, quizá no de igual manera pero está ahí para él. Mientras tanto el papá de Mohamed sigue con sus planes, su mama al ver que perdió a su querido nieto está decidida a contarle todo a la familia con la que el papá quiere emparentar, comienza a llover y esto hace más difícil su camino, el papá de Mohamed llega y se la lleva casi a la fuerza primero para evitar que sus planes se arruinen y segundo para protegerla de la lluvia y no se enfermara por desgracia la abuela muere y la familia con la que el papá quería emparentar ve como mal augurio esa muerte y el padre de la joven cancela los planes de boda, ante esta noticia el papa recapacita y arrepentido regresa por Mohamed pero en el camino llueve y esto provoca que el puente caiga y Mohamed también, el papá salta para salvarle, la corriente se los lleva, el padre se salva pero Mohamed muere, lo encuentra a una orilla cuando el papa despierta de su lucha para salvara a su hijo. La escena que al principio les mencione, esa donde dije que el niño abre su manita como atrapando el viento es la última cosa que Mohamed hace y un brillo especial aparece, ese es el final.
jueves, 10 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Cosas de niños!
Hugo, 4 años.
Hugo preguntó a su madre: ' Mamá, ¿cómo salí de tu barriga? ' . Y su madre le respondió: ' Pues primero salió la cabeza, después los hombros, luego el cuerpo y al final las piernas ' . Y dijo Hugo, asustado: ' Mamá, ¿pero es que salí destrozado? '
Marta, 4 años.
Marta había oído hablar a su hermano mayor de que el hombre venía del mono, así que le preguntó a su madre: ' Tú, mamá, cuando eras mono.. ¿ya llevabas gafas? '
Tomás, 4 años.
Un día Tomás le preguntó a su madre: ' Si quieres ser torero, ¿el toro hay que llevarlo o te lo dan allí? '
Nacho, 6 años.
Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, le dijo Nacho: ' No quiero ir más al colegio. Bórrame ' . La madre le contestó: ' Pero si ya no te puedo borrar, tienes que ir todos los días ' . Nacho, con cara de asombro, preguntó: ' ¿Es que me habéis apuntado con boli? '
Manuel, 3 años.
En la escuela infantil a la que va Manuel también hay bebés. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: ' No me gusta nada cuando lee en inglés '
Marina, 7 años.
Un día, su primo Óscar le contaba que él conocía a dos chicas que eran gays, y Marina le dijo: ' No se dice gays, se dice colombianas '
Marta, 5 años.
Una noche, mientras todos dormían, Marta se acercó a la cama de su madre y le dijo: ' Mamá, mamá, he hecho pipí, pero no he tirado de la cadena para no despertarte, ¿vale? '
Claudia, 4 años.
El padre de Claudia se agachó para atarle los zapatos, y la niña, al verle la coronilla sin pelo, exclamó alucinada: ' ¡Papá, tienes carne en la cabeza! '
Isaac, 4 años.
Isaac iba corriendo, tropezó con su hermana y la tiró al suelo. Su madre le dijo: ' Isaac, ¿qué le tienes que decir a tu hermana? ' .. E Isaac respondió: ' Que se aparte '
Julia, 3 años.
Cuando a Julia le dijeron sus padres que iba a tener un hermanito, ella dijo: ' ' Qué bien, pero ¿quiénes van a ser sus papás?
David, 5 años.
Un día, David les dijo a sus padres:
'Y vosotros, cuando yo tenga novia,
¿dónde vais a vivir?
Hugo preguntó a su madre: ' Mamá, ¿cómo salí de tu barriga? ' . Y su madre le respondió: ' Pues primero salió la cabeza, después los hombros, luego el cuerpo y al final las piernas ' . Y dijo Hugo, asustado: ' Mamá, ¿pero es que salí destrozado? '
Marta, 4 años.
Marta había oído hablar a su hermano mayor de que el hombre venía del mono, así que le preguntó a su madre: ' Tú, mamá, cuando eras mono.. ¿ya llevabas gafas? '
Tomás, 4 años.
Un día Tomás le preguntó a su madre: ' Si quieres ser torero, ¿el toro hay que llevarlo o te lo dan allí? '
Nacho, 6 años.
Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, le dijo Nacho: ' No quiero ir más al colegio. Bórrame ' . La madre le contestó: ' Pero si ya no te puedo borrar, tienes que ir todos los días ' . Nacho, con cara de asombro, preguntó: ' ¿Es que me habéis apuntado con boli? '
Manuel, 3 años.
En la escuela infantil a la que va Manuel también hay bebés. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: ' No me gusta nada cuando lee en inglés '
Marina, 7 años.
Un día, su primo Óscar le contaba que él conocía a dos chicas que eran gays, y Marina le dijo: ' No se dice gays, se dice colombianas '
Marta, 5 años.
Una noche, mientras todos dormían, Marta se acercó a la cama de su madre y le dijo: ' Mamá, mamá, he hecho pipí, pero no he tirado de la cadena para no despertarte, ¿vale? '
Claudia, 4 años.
El padre de Claudia se agachó para atarle los zapatos, y la niña, al verle la coronilla sin pelo, exclamó alucinada: ' ¡Papá, tienes carne en la cabeza! '
Isaac, 4 años.
Isaac iba corriendo, tropezó con su hermana y la tiró al suelo. Su madre le dijo: ' Isaac, ¿qué le tienes que decir a tu hermana? ' .. E Isaac respondió: ' Que se aparte '
Julia, 3 años.
Cuando a Julia le dijeron sus padres que iba a tener un hermanito, ella dijo: ' ' Qué bien, pero ¿quiénes van a ser sus papás?
David, 5 años.
Un día, David les dijo a sus padres:
'Y vosotros, cuando yo tenga novia,
¿dónde vais a vivir?
miércoles, 12 de octubre de 2011
21 días a ciegas.
No sabemos lo afortunados que somos, por el simple hehco de tener todo lo que siempre hemos tenido, no lo valoramos lo suficiente.
lunes, 3 de octubre de 2011
El perfume de una maestra.
Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
La señorita Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y frecuentemente necesitaba darse un buen baño.
Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que la señorita Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un plumón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.
En la escuela donde la señorita Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa. La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales… es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora la señorita Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel. A la señorita Thompson le dió pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.
Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
“Señorita Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora. Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños.
La señorita Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. El le reiteró a la señorita Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.
Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Doctor Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a la señorita Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto la señorita Thompson aceptó y adivinen… Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos.
Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias señorita Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
La señorita Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
Recuerda que a donde quiera que vayas y hagas lo que hagas, tendrás la oportunidad de tocar y/o cambiar los sentimientos de alguien, trata de hacerlo de una forma positiva.
“Los amigos son ángeles que nos levantan sobre nuestros pies cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar”.
La señorita Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y frecuentemente necesitaba darse un buen baño.
Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que la señorita Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un plumón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.
En la escuela donde la señorita Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa. La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales… es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora la señorita Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel. A la señorita Thompson le dió pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.
Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
“Señorita Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora. Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños.
La señorita Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. El le reiteró a la señorita Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.
Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Doctor Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a la señorita Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto la señorita Thompson aceptó y adivinen… Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos.
Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias señorita Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
La señorita Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
Recuerda que a donde quiera que vayas y hagas lo que hagas, tendrás la oportunidad de tocar y/o cambiar los sentimientos de alguien, trata de hacerlo de una forma positiva.
“Los amigos son ángeles que nos levantan sobre nuestros pies cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar”.
viernes, 23 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
¿Por qué estudiamos Magisterio?
- Porque cuando éramos peques jugábamos a que le enseñábamos a las muñecas
- Porque lo nuestro es mandar y que nos hagan caso
- Porque gracias a nosotros los niños aprenden
- Porque nos encanta demostrar cariño
- Porque nuestra segunda casa es la biblioteca de la facultad
- Porque nos encanta hacer trabajos mientras los demás estudian como locos
- Porque nuestro sueño desde siempre es ser profes
- Porque merece la pena conocer a tus amigas de la facultad
- Porque cuando todo el mundo se mete con tu carrera siempre hay un motivo para defenderla
- Porque…¿y por que no?
- Porque el que se porte mal va a la puta calle
- Porque donde todos ven a un niño chico mocoso nosotros vemos un niño adorable
- Porque todos tenemos un niño dentro
- Porque después de estudiar haré oposiciones
- Porque adoro los niños
- Porque prefiero ser profe antes que ser madre con mi edad
- Porque le enseñare a sumar a tus hijos
- Porque siempre conoceré muchos mas juegos que tu
- Porque siempre estaré orgullosa de tener a mi cargo mas de 20 niños
- Porque cuando termine la carrera estaré aprobada en dar clases, enseñar juegos divertidos, jugar, cantar y bailar con niños, hacer fichas y enseñar el valor de la amistad a niños de 6 a 12 años.
- Porque adoro mi carrera
- Porque cuando llego a mi casa, en vez de estudiar, preparo los juegos del día siguiente
- Porque quiero que los niños me digan “seño”
- Porque quiero llevar a mis niños de excursión a la frutería de la esquina
- Porque trabajar con niños es vivir la vida de otra manera distinta
- Porque al que no le gustan los niños es un bicho raro
- Porque el que no haya visto punky bruster, el gato Isidoro y Oliver y Benji de pequeño, no ha tenido infancia
- Porque el que vale, vale y si no pa` empresariales
- Porque nos conoceremos la vida de todos nuestros niños de pé a pá
- Porque si volviera a nacer volvería a poner magisterio de primera opción
- Por que si y ya está
- Porque me sentiré orgulloso de que el niño mas travieso de mi clase sea algún día un deportista, ingeniero ….o que al menos aprenda y se sienta motivado, y sobre todo, que sea una persona educada y que use el "coco" para solventar situaciones complicadas.
- Porque me encanta peinar coletas… curar pellizcos… chichones…
- Porque donde mas sino en el cole un apuesto jovencito me diría que me quiere…
- Porque dónde mas podría guiar en la escritura de las primeras letras una manita que quizás algún día escriba un libro….
- Porque en ningún otro lugar recibiría el regalo de sonrisas
- Para poder demostrar a los niños/as que otro tipo de mundo es posible y para que aprendan a tener personalidad y ser "wena ente", encontrando la motivacion para poder serlo en mi persona...
- Porque lo nuestro es mandar y que nos hagan caso
- Porque gracias a nosotros los niños aprenden
- Porque nos encanta demostrar cariño
- Porque nuestra segunda casa es la biblioteca de la facultad
- Porque nos encanta hacer trabajos mientras los demás estudian como locos
- Porque nuestro sueño desde siempre es ser profes
- Porque merece la pena conocer a tus amigas de la facultad
- Porque cuando todo el mundo se mete con tu carrera siempre hay un motivo para defenderla
- Porque…¿y por que no?
- Porque el que se porte mal va a la puta calle
- Porque donde todos ven a un niño chico mocoso nosotros vemos un niño adorable
- Porque todos tenemos un niño dentro
- Porque después de estudiar haré oposiciones
- Porque adoro los niños
- Porque prefiero ser profe antes que ser madre con mi edad
- Porque le enseñare a sumar a tus hijos
- Porque siempre conoceré muchos mas juegos que tu
- Porque siempre estaré orgullosa de tener a mi cargo mas de 20 niños
- Porque cuando termine la carrera estaré aprobada en dar clases, enseñar juegos divertidos, jugar, cantar y bailar con niños, hacer fichas y enseñar el valor de la amistad a niños de 6 a 12 años.
- Porque adoro mi carrera
- Porque cuando llego a mi casa, en vez de estudiar, preparo los juegos del día siguiente
- Porque quiero que los niños me digan “seño”
- Porque quiero llevar a mis niños de excursión a la frutería de la esquina
- Porque trabajar con niños es vivir la vida de otra manera distinta
- Porque al que no le gustan los niños es un bicho raro
- Porque el que no haya visto punky bruster, el gato Isidoro y Oliver y Benji de pequeño, no ha tenido infancia
- Porque el que vale, vale y si no pa` empresariales
- Porque nos conoceremos la vida de todos nuestros niños de pé a pá
- Porque si volviera a nacer volvería a poner magisterio de primera opción
- Por que si y ya está
- Porque me sentiré orgulloso de que el niño mas travieso de mi clase sea algún día un deportista, ingeniero ….o que al menos aprenda y se sienta motivado, y sobre todo, que sea una persona educada y que use el "coco" para solventar situaciones complicadas.
- Porque me encanta peinar coletas… curar pellizcos… chichones…
- Porque donde mas sino en el cole un apuesto jovencito me diría que me quiere…
- Porque dónde mas podría guiar en la escritura de las primeras letras una manita que quizás algún día escriba un libro….
- Porque en ningún otro lugar recibiría el regalo de sonrisas
- Para poder demostrar a los niños/as que otro tipo de mundo es posible y para que aprendan a tener personalidad y ser "wena ente", encontrando la motivacion para poder serlo en mi persona...
lunes, 22 de agosto de 2011
Surferos.
Puede que a algunas personas les parezca una chorrada, una cosa normal, o simplemente un logro como otro cualquiera.
Pero para los que estamos ahí día tras día, conviviendo, viendo como se progresa en el trabajo, observando esas sonrisas y esos enfados, ver a un niño surfear es una satisfacción bastante grande.
Pero para los que estamos ahí día tras día, conviviendo, viendo como se progresa en el trabajo, observando esas sonrisas y esos enfados, ver a un niño surfear es una satisfacción bastante grande.
Estos niños y quiero nombrarlos también, estos adultos, son personas fuertes, constantes, luchadoras, cariñosas, agradecidas y sobre todo aman lo que hacen.
Hablo de personas con discapacidad, con síndromes, personas que para mí no son discapacitados, todo lo contrario, son perfectamente capacitados, si se lo proponen para hacer todo lo que quieran.
Quiero decir que desde fuera se ve con otros ojos, se tienen muchos prejuicios pero una vez que estas dentro, conoces y haces amistad te terminas enamorando de tu trabajo, te sientes satisfecha y terminas deseando volver al día siguiente.
Es un buen trabajo el que realizamos entre todos, y los niños nos lo agradecen con solo mirar sus caras.viernes, 19 de agosto de 2011
Esos locos que enseñan...
Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes,otros salen del cole una hora más tarde porque tienen entrevistas con los padres que trabajan y no pueden acudir a otra hora, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.
En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.
Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.
Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban,
que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.
Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.
Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban,
que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
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